Cuán pinche rudo y complejo es vivir.

10:08 AM: Estoy a punto de que me reviente un testículo de tanto hacer corajes. Las orejas casi se me caen de la cabeza, cansadas de tanto escucharme hacerme preguntas a mí mismo. La cara la tengo plana de tanto empujarla contra el espejo y hacer gestos contra el cristal. Cuando me separo del vidrio es sólo para verme a los ojos y  golpearme las sienes mientras gritó: “¡Ay Víctor en qué pedos estás metido ahora! ¡Ay puta y rechingada madre…  cuán pinche rudo y complejo es vivir!” Entonces empiezo a caminar alrededor del baño y hacia la sala y doy vueltas alrededor del sofá y luego me meto la cocina y abro las gavetas y no saca nada. ¿Por qué? Acabo dónde empecé, metiéndome a mi cuarto, a mi cama, y bajo las sábanas, cubriéndome completamente, pienso: ¡Cuánto tiempo he perdido! ¡Cuántas mentiras he dicho! ¡Yo también quiero comer pastel con nieve! Todavía ni siquiera me recupero del coraje de no haberme tirado a la Srta. M.V. cuando tuve la oportunidad, cuando me invitó a su casa en Gómez Palacio, allá por el 2008, cuando la visité según esto para ayudarla a estudiar Mandarín. ¡La tuve, la oportunidad! O por lo menos eso creo. ¿Por qué le dije que no a meterme a su alberca? Estúpido. Pero de flagelo ya hasta yo me he cansado de cansar y cansarme, para parafrasear a Góngora. Parezco, en mi presentación ya, otro español, Josemaría Escrivá de Balaguer, por el flagelo—y qué vergüenza ¡en mi primer párrafo! Pero damas y caballeros, a lo que iba: Santísimo Desconocido más allá del lenguaje y de mi mente pedorra y que todavía se recupera como quien sale de una cueva después de una juventud desmedida en sus toneladas de mota, alcohol, cigarro, y traseros de mujeres que ya no debería de ver cuando camino por la calle—pero aún, lo admito, veo. ¡Dios mío y bendito, chíngate como siempre de Domingo a Domingo, pero hoy, por favor, ayúdame a escribir lo que siento, aunque sea solo por 24 horas! ¡Aunque no duerma, aunque no coma ¡Hoy es el día en el que me convertiré, yo, un ser humano a todas luces pomposo e insufrible, en un ser humano pomposo e insufrible que juega a ser faquir en sus rectángulos de luz! Ayúdame Desconocida a no mentirle ni a quien me quiere ni a quien me quiere chingar. A ti te entrego todita y entera está luna de mármol que yo llamo MI FURIA. LA FURIA DE VICTOR HUGO HERNANDEZ JAIME DE TORREÓN, MÉXICO, DE VEINTICINCO AÑOS, ESTATURA UNO OCHENTA, SEXO: A VECES—mi furia, en fin la cosa más patética del mundo pero mía al fin y al cabo. ¡Lo único de lo que en verdad soy dueño! A ti encomiendo me guíes en esta inmolación pública con la que después de siete años de ausencia retomo la escritura en vivo, seguida, amorfa, pueril, todavía adolescente, procaz, volcánica, sin reglas o decoro. El día de hoy voy a escribir más o menos lo que siempre escribo pero en la intimidad de mi hogar, en lo obscuro. Quiero el día de hoy frente a todos mis amigos que viven en el Internet declarar punto por punto y en la medida de lo posible, me nace, de mi se eyecta hoy decir y cantarles con voz ronca y malsonante QUIÉN SOY y EN QUÉ CREO & EN DÓNDE ESTOY y HACIA DÓNDE VOY. JJJJhhhhhoooooooyyyyy lucharáááááááááááááán de dooos a treees caídas, el señorito Víctor Higo Hdez contra Víctor Víctor Víctor. Prometo risas, lágrimas, confesiones, más valen cien caras descoloridas que una colorada—la mía por supuesto.

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